Mostrando entradas con la etiqueta Glifosato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Glifosato. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de marzo de 2018

Más glifosato, menos cangrejos

El glifosato, tanto en su formulación comercial como el principio activo puro, reduce la capacidad reproductiva de los cangrejos expuestos en forma crónica a los niveles de este herbicida que hoy se registran en el ambiente. Ello surge de un estudio realizado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Nuevos experimentos, realizados en los cangrejos que habitan en la Bahía de Samborombón, evidencian que el glifosato afecta el aparato reproductor de las hembras. Foto: Exactas Comunicación.


Desde las esferas oficiales muchas veces se ha defendido al glifosato como inocuo, incluso se ha sostenido que “se desactiva cuando toca el suelo”. Sin embargo, esas afirmaciones van a contramano de lo afirmado por la Organización Mundial de la Salud, que en 2015 declaró a este herbicida como potencialmente cancerígeno para los seres humanos.

Lo cierto es que se han multiplicado los estudios acerca de los daños que genera el herbicida sobre distintas especies y ecosistemas; y lo que está quedando claro es que no es lo mismo que un individuo tome contacto una sola vez con este agrotóxico, a que esté expuesto en forma crónica.

Nuevos experimentos, realizados en los cangrejos que habitan en la Bahía de Samborombón, evidencian que el glifosato afecta el aparato reproductor de las hembras, incidiendo en el tamaño del ovario y en la producción de los oocitos que finalmente serán desovados.

Los plaguicidas, incluyendo al glifosato, llegan a la costa de Samborombón transportados por canales y arroyos, y principalmente por el Río Salado, que atraviesa los campos de cultivo de la provincia de Buenos Aires. “Se sabe que el glifosato produce daños a largo plazo”, afirma Rodríguez. 

“Evaluamos el efecto del glifosato como principio activo puro y también en la formulación comercial del Roundup Ultramax® sobre el crecimiento ovárico de cangrejos del estuario del Río de la Plata”, afirma Enrique Rodríguez, profesor en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del CONICET.

Los experimentos consistieron en exponer a distintas concentraciones del herbicida a un grupo de hembras de la especie Neohelice granulata durante los tres meses del invierno. En ese período, se produce el crecimiento del ovario de estos invertebrados, previo a la puesta de huevos.

“Se sabe que el glifosato no produce efectos agudos importantes, es decir, que sus efectos no se manifiestan a corto plazo, y esto se usa como justificación para aplicarlo en forma indiscriminada. Pero los daños comienzan a aparecer a largo plazo”, explica Rodríguez.

Lo cierto es que, para estos cangrejos, tres meses es un período largo en relación con el ciclo de vida. Sería como exponer a los humanos durante algunos años. Por ello, los investigadores evaluaron el crecimiento del ovario y determinaron cómo el glifosato, en una exposición crónica, puede afectar la reproducción de esta especie.

Antes de la puesta de huevos y del nacimiento de las larvas, las hembras de los crustáceos atraviesan una etapa conocida como prerreproductiva, en la cual se produce el crecimiento de los ovarios. En esta etapa en que los oocitos maduran, éstos van acumulando grandes cantidades de reservas, lo que se conoce como vitelo, que es un conjunto de lipoproteínas que son sintetizadas, en parte, por los mismos oocitos. Ese proceso se encuentra regulado por una variedad de hormonas, algunas de las cuales son producidas por el sistema nervioso central (neurohormonas). Otras son secretadas por células endócrinas específicas, que se localizan en diferentes tejidos, incluyendo a los ovarios.
Estrés y reservas energéticas

Luego de los tres meses de exposición al glifosato, tanto al principio activo como a la formulación comercial, los investigadores observaron que una proporción significativa de oocitos se habían reabsorbido. Ello significa que las células en reabsorción tenían, en relación con el grupo control (que no había sido expuesto al glifosato) una proporción muy baja de vitelogenina, que es la proteína precursora de la formación del huevo.

¿Qué significa que los oocitos se reabsorban? En condiciones normales los oocitos sintetizan una sustancia de reserva: el vitelo. Al principio, esa sustancia se produce en el mismo oocito, pero a medida que avanza el crecimiento del ovario, ese vitelo es importado desde otros órganos que lo producen. En esa fase, se produce un aumento muy grande del volumen y un acopio muy grande de ese vitelo dentro del oocito.

Pero, cuando el organismo se ve afectado por un estresante como el glifosato, necesita utilizar energía para el proceso de detoxificación, de modo de poder reparar el daño en los tejidos que produjo el herbicida. Para ello necesita una cantidad extra de energía, y habitualmente la sacan de depósitos internos. “Cuando esos depósitos internos normales se agotan, el animal hace uso de otra fuente de energía, como el vitelo que está dentro de los oocitos”, explica Rodríguez.

Una vez que los oocitos se reabsorben, la célula degenera, y el animal pierde potencialidad reproductiva. La reabsorción se da en situación normal, pero en muy baja tasa. “Frente a la presencia de glifosato, la tasa de reabsorción alcanzó hasta un 40%”, confirma el investigador.

Lo observado en los cangrejos frente a la presencia de glifosato puede darse también en otras especies de crustáceos que habitan en ambientes pasibles de ser contaminados. Entre estas especies se encuentran langostinos, langostas de agua dulce y camarones, todas especies de importancia ecológica y económica.

Gallardo Susana (26 -marzo-2018), Más glifosato, menos cangrejos, disponible en http://nexciencia.exactas.uba.ar/glifosato-roundup-herbicidas-cangrejos-samboronbom-afecta-reproduccion-enrique-rodriguez

martes, 10 de mayo de 2016

Desarrollan una suerte de "evatest" para detectar glifosato

Un equipo de la UBA diseñó el Glifotest, un dispositivo que detecta la presencia del agroquímico en muestras de agua, suelos, alimentos o productos agrícolas. Funciona con la misma lógica de un test de embarazo y puede ser manipulado por cualquier persona, sin necesidad de un experto.



Carolina Vespasiano (Agencia CTyS – UNLaM) En octubre de 2015, un equipo de científicos de la Universidad Nacional de La Plata encontró –sin buscarlo- glifosato en gasas, toallas femeninas y tampones, entre otros productos de higiene. La noticia causó impacto en los medios, pero no fue novedad en los pueblos afectados por su uso: el algodón estaba igual de contaminado que el aire, el agua, el suelo y la orina de los consumidores.

Ese mismo año, un equipo integrado por docentes y alumnos de la Facultad de Agronomía de la UBA desarrolló el Glifotest, un dispositivo que, con la misma lógica de los test de embarazo tradicionales, determina la presencia de glifosato en sustratos diluidos en agua a partir de una bacteria modificada genéticamente.

El docente e investigador a cargo del proyecto, Lic. Pablo Peralta Roa, dialogó con Agencia CTyS-UNLaM acerca de esta iniciativa que nació a partir de TECNOx, la competencia sobre biología sintética llevada a cabo en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, donde obtuvieron una mención por el trabajo en comunidad.

“La biología sintética –apunta el investigador- es la ciencia y la técnica que se encarga de diseñar y construir bloques de genes que confieran a organismos características y funciones nuevas, que no existen en la naturaleza”. Esta disciplina, que recientemente comenzó a desplegarse en el campo científico argentino, les permitió embarcarse en el diseño de un test de detección de glifosato, que funciona mediante una coloración diferencial de bacterias Escherichia coli modificadas genéticamente.

“Se trata de un kit en el que uno tiene la bacteria deshidratada fijada en una tira reactiva -de plástico o de papel- que se torna de un azul intenso al colocarla en una solución que contiene glifosato como contaminante”, apunta Peralta Roa y agrega que el proyecto se encuentra en fase experimental.

A futuro, el equipo planea una versión más compleja de este dispositivo que no solo pueda detectar glifosato, sino también el nivel de su concentración a partir de distintos colores, en la sustancia que se quiere evaluar.

Para lograr la detección de glifosato, los investigadores seleccionaron una bacteria Escherichia coli y la modificaron genéticamente agregándole dos genes de otros microorganismos que actúan en serie. El primero, participa en la ruta de degradación del glifosato “cortándolo” en 2 productos.

El segundo gen reacciona ante la presencia de uno de estos productos produciendo un pigmento que tiñe a la bacteria de un azul intenso que se puede observar a simple vista. Si no hay glifosato en la solución, la bacteria permanece con su aspecto normal, de color blanco amarillento.

Un beneficio adicional de la innovación es que cualquier persona puede manipular el kit. Así lo explica Peralta Roa: “Hoy en día, si uno tiene sospecha de que algún alimento, agua o material puede llegar a tener glifosato, tendría que tomar una muestra y dirigirse a un laboratorio de bioquímica, en el que se necesita no sólo de un equipo especializado que permita detectar glifosato sino también de profesionales especializados que sepan manejar tal equipo. Con este detector, en cambio, cualquier persona podría tener la herramienta al alcance de su mano, llevarlo al arroyo que le genera inquietud o probarlo en su casa con los materiales que le generan dudas de una probable contaminación”.

Como los diferentes inventos expuestos en TECNOx, pensados para la paliar distintas problemáticas sociales concretas, el proyecto es un ejemplo de las prometedoras posibilidades que se abren en el terreno de la biología sintética, un espacio que cobra fuerza en Argentina –y en toda Latinoamérica- en distintas disciplinas.

El equipo de investigación se completa con los estudiantes Evelina Caparros Frentzel, Ximena Romano, Victoria de la Paz Bernasconi Torres, Daniel Franck, Luis Francisco Magni, Guillermo Saá, Lautaro Castro y el Dr. Sergio Ghio como co-coordinador.


Carolina Vespasiano  (2016-05-10), Agencia CTyS – UNLaM, Desarrollan una suerte de "evatest" para detectar glifosato, disponible en http://www.ctys.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=3267