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viernes, 22 de diciembre de 2017

Descubrieron un plesiosaurio del Periodo Jurásico

Hace unos años en un yacimiento antártico del Cretácico, en la Isla Vega, se había encontrado un fósil de plesiosaurio. Este Hallazgo fue muy importante y en este blog se publicó sobre el mismo. Para recordar este importante evento recomiendo ver el video de la entrevista al Dr Marcelo Reguero, en la cual se puede escuchar que tenía como futuro objetivo poder ir a una zona jurásica porque  ya se conocía que poseía riqueza fosilífera.



La experiencia sobre este tipo de reptiles en la Antártida, por suerte, es muy vasta, y mediante el video Paleontólogos en la Antártida: Capítulo 4: El plesiosaurio se puede ver la excelencia en la preparación de los científicos argentinos, y la colaboración en la tarea para lograr el objetivo. Por otro lado, explican cómo es un plesiosaurio, cómo lo describen y por qué no es un dinosaurio.



En la Campaña Antártica de Verano 2016 se accedió a la zona antes mencionada por el Dr Reguero, y allí paleontólogos argentinos descubrieron un plesiosaurio de 150 millones de años de antigüedad. El equipo estaba conformado por los investigadores y técnicos del Museo de La Plata y CONICET: la Dra. Soledad Gouiric-Cavalli, Paleoictióloga; el Dr. José P. O´Gorman, Paleoherpetólogo; el Sr. Juan José Moly, Técnico; y el Lic. Leonel Acosta Burllaile, Técnico.


Es el primer registro de un plesiosaurio del período Jurásico en la Antártida, y se trata de un reptil marino carnívoro que superaba los seis metros de longitud. Fue descubierto en  el Cabo Longing de la Península Antártica, en un nuevo yacimiento paleontológico ubicado 113 kilómetros al sudoeste de la Base Marambio.




El paleontólogo José Patricio O’Gorman, investigador del Museo de la Plata (MLP) y del CONICET, comentó que “este registro de plesiosaurio es 80 millones de años más antiguo que lo que se tenía conocimiento para la Antártida”.


“Fue la primera campaña paleontológica que realizamos en este afloramiento que es como un mar congelado de 150 millones de años en un excelente estado de conservación”, destacó el autor principal del estudio que fue aceptado para ser publicado en la revista científica Comptes Rendus Palevol. 

La doctora Soledad Gouiric Cavalli, especialista del MLP y del CONICET en el estudio de peces del Jurásico, indicó que "fue difícil llegar debido a las condiciones climáticas. Junto a personal de logística y un especialista en reptiles prehistóricos, nos trasladamos desde la estación científica con helicópteros MI-17 de la Fuerza Aérea". La investigadora explicó que "es un mar congelado en el tiempo", se tuvo la suerte que “al caminar por el yacimiento se encuentra una gran diversidad de peces, amonites, algunos bivalvos, pero no esperábamos encontrar un plesiosaurio de tal antigüedad; fue sorprendente". Por otro lado,“el hallazgo es bastante extraordinario, porque el yacimiento no posee el tipo de rocas en las que se puede encontrar materiales preservados en tres dimensiones, como es el caso de las vértebras de este reptil marino”, destacó la Paleoictióloga.

El hallazgo del plesiosaurio, los fósiles descubiertos se destacan en rojo
El rescate 

A este afloramiento del Jurásico de cuatro kilómetros de largo por dos kilómetros de ancho solo se puede llegar tras dos horas de vuelo en helicóptero desde la Base Marambio, por lo que los investigadores remarcaron la logística impulsada por el Instituto Antártico Argentino (IAA). 

Allí, durante la campaña antártica de verano de 2016, acamparon 40 días la doctora Gouiric Cavalli, el doctor José O’Gorman y los técnicos Juan José Moly y Leonel Acosta Burllaile. “Fue muy emocionante llegar allí, a un sitio que nadie había pisado en 23 años”, relató O’Gorman. 

“Es el lugar más alejado a donde hemos llegado con las campañas de paleontología de vertebrados en la Antártida”, valoró la doctora Soledad Gouiric Cavalli. Y añadió: “Las campañas argentinas se suelen realizar en inmediaciones a la Base Marambio (en las islas Marambio, James Ross y Vega), pero aquí hemos ampliado bastante el rango de acción y tenemos el interés de ir a sitios aun más alejados”.

El doctor Marcelo Reguero, investigador del MLP y director de las campañas paleontológicas del Instituto Antártico Argentino (IAA), afirmó que “fue preciso realizar toda una logística para llegar a este yacimiento ubicado en Cabo Longing y el resultado fue muy exitoso, al haber rescatado una gran diversidad de peces, plantas y este plesiosaurio, y este verano se irá a la nueva campaña con aun mayores expectativas”.

“En la campaña de 2016, se obtuvo una gran cantidad de fósiles y para la expedición del verano próximo iremos con instrumentos para obtener una cantidad todavía mayor de ejemplares”, anticipó el investigador del MLP y del IAA.

La doctora Gouiric Cavalli, quien será parte de la nueva campaña que se hará en este mar congelado del Jurásico desde el 8 de enero hasta mediados de febrero, aseguró que “allí se encuentra una cantidad sorprendente de peces y es lógico pensar que el plesiosaurio que descubrimos se alimentara de ellos, porque es un reptil marino grande y hallamos peces de tamaño mediano, algunos chicos, y algunos bastante grandes también”. También  explica cómo pudieron llegar estos animales al Continente Blanco: “lo que se sabe es que el hemisferio norte y el hemisferio sur por entonces estaban conectados a través de dos corredores marinos. El Proto-Pacífico habría estado en contacto con el Tetis europeo a través del corredor Hispánico. Los extintos plesiosaurios migraron a través de la zona que hoy es Cuba. El corredor de Mozambique, en cambio, conectaba la Cuenca Neuquina con el Tetis a través de la Antártida”.


Movimiento de las placas tectónicas:
las imágenes muestra el cambio desde el Período Pérmico de la Era Paleozoica, hasta hoy.

Respecto a la excelente conservación de esta fauna y flora marina del Jurásico, la investigadora del MLP y del CONICET reveló que “se preservaron así porque el fondo de aquel mar tenía muy poco oxigeno, por lo que no se desarrollaban organismos que pudieran desarticular esos ejemplares y tampoco se producían los fenómenos de putrefacción”.

El mundo hace 150 millones de años 

El doctor Marcelo Reguero señaló que “estos depósitos ricos y únicos en vertebrados del jurásico marinos pertenecen a la época en que la Antártida formaba parte del continente Gondwana y estaba junto a Australia, Nueva Zelanda, India, Madagascar, África y América del Sur”.

La temperatura de los mares era mucho más elevada hace 150 millones de años y el mapa mundial era muy diferente. Según manifestó el doctor José O’Gorman, este plesiosaurio, además de tratarse del primero de su clase en el Jurásico en la Antártida, sirve como evidencia a favor de la posibilidad de la dispersión de estos reptiles por medio de un pasaje que existía entre África y la Antártida, que en ese momento recién se habían separado.


Fuente

Otra publicación del blog referida al Plesiosaurio 

domingo, 17 de septiembre de 2017

Descubren pingüino enano de 34 millones de años en la Antártida




La característica más distintiva de Aprosdokitos mikrotero 
es su pequeño tamaño, que es aproximadamente la mitad
 de la de otros conocidos pingüinos Eoceno fósiles de la Antártida; 
por lo tanto, el establecimiento de si los individuos 
eran adultos fue un paso crucial en este estudio.
Acosta Hospitaleche, Carolina & Reguero, Marcelo & Santillana, Sergio. (2017).




La doctora Carolina Acosta Hospitaleche, investigadora del Museo de La Plata y del CONICET, comentó a la Agencia CTyS-UNLaM que “en un comienzo, por el tamaño diminuto de su húmero, dudamos de si este animal habría tenido alguna patología que afectase su crecimiento, pero lo comparamos con huesos patológicos y comprobamos que era un pingüino adulto sano”.


La Dra. Acosta Hospitaleche, según su estatura, comparada con el pingüino enano, el pingüino emperador y el pingüino más grande del que se tenga registro. Foto de Agencia CTyS- UNLaM

Esta nueva especie de pingüino enano fue bautizada como Aprosdokitos mikrotero (inesperado minúsculo). “No solo es sorprendente haber encontrado un espécimen tan pequeño, sino saber que convivió con pingüinos gigantes que lo quintuplicaban en estatura”, destacó la autora principal del estudio publicado en la revista científica alemana Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie.

Hace 34 millones de años, los pingüinos reinaban en la Isla Marambio, con ejemplares diminutos, más pequeños que el pingüinito azul que existe actualmente en Nueva Zelanda, que ronda los 40 centímetros de altura, hasta ejemplares descomunales de la especie Palaeeudyptes klekowskii que podían alcanzar los 2,20 metros, mucho más que los 1,20 metros que puede medir el pingüino emperador que hoy habita en algunas regiones de la Antártida.


“Durante el Eoceno, en la Antártida, había tanta diversidad de pingüinos en formas y tamaños porque había muchos recursos disponibles”, aseveró la investigadora del MLP y del CONICET. Y agregó: “El clima era templado frío, con temperaturas más altas que en la actualidad, por lo que contaban con un mayor espacio descubierto de hielo y una disponibilidad de alimentos mucho más grande”.

Los pingüinos del Eoceno ya habían desarrollado gran capacidad para el buceo. “Al estudiar el ala de este pingüino enano pudimos observar que tenía adaptaciones similares a los pingüinos modernos”, describió la doctora Acosta Hospitaleche, también autora principal del estudio que dio a conocer el pingüino más grande del que se tenga registro.

Las especies gigantes se alimentaban de peces de gran tamaño, por tener picos más poderosos, en tanto que esta especie diminuta, posiblemente, no se alimentaba de peces, sino de crustáceos. “Es posible que las especies grandes y pequeñas buscaran su alimento en distintos nichos del ecosistema”, consideró la especialista.

Para este nuevo estudio, compararon a los fósiles del Aprosdokitos mikrotero con más de 400 húmeros de pingüinos disponibles en el área de Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata, que se han colectado durante más de 30 años de expediciones impulsadas por el Instituto Antártico Argentino.

Serie ontogenética basada en Pygoscelis antarctica establecida con fines comparativos
Cuadro obtenido en Acosta Hospitaleche, Carolina & Reguero, Marcelo & Santillana, Sergio. (2017). 

“Tenemos miles de huesos de pingüinos y más de 400 húmeros de diferentes taxones en la División de Paleontología de Vertebrados, entre los cuales está el pingüino gigante y ninguno tan pequeño como el que presentamos ahora”, detalló la doctora Acosta. Y precisó: “Los húmeros más chicos de los pingüinos del Eoceno que conocíamos hasta ahora tenían, al menos, el doble de tamaño que el de esta nueva especie enana”.

Serie ontogenética constituida por Pygoscelis antarctica. A, MLP 1769 (recién nacido), B, MLP 790 (7 días de edad), C, MLP 805 (10 días de edad), D, MLP 788 (2 semanas de edad), E, MLP 786 (2 semanas de edad) MLP 787 (4 semanas de edad), G, MLP 817 (5 semanas de edad), H, MLP 809 (6 meses de edad), I, MLP 812 (8 semanas de edad), J, MLP 807 (diez meses) MLP 806 (1 año de edad). Cada línea de fotografías tiene su propia escala. Barra de escala = 10 mm. 
Foto de Acosta Hospitaleche & Reguero, Marcelo & Santillana, Sergio. (2017).



Los pingüinos supervivientes del Eoceno


La doctora Hospitaleche relató que “existe el consenso de que solo un pequeño grupo de los pingüinos del Eoceno logró evitar su extinción, al emigrar a Sudamérica y, a partir de ellos, es que existen pingüinos en la actualidad”. Primero, arribaron al sur de Argentina y de Chile. En este último lugar mencionado, los pingüinos se diversificaron y uno de esos grupos emigró posteriormente a Perú, donde se produjo una nueva irradiación de estas aves.

Los pingüinos que habitan actualmente en el continente blanco son especies que han repoblado el área, descendientes de alguno de los grupos emigraron a Sudamérica, porque todos los linajes que se quedaron en la Antártida terminaron extinguiéndose.

Para soportar el frío extremo que tiene el continente antártico en el presente, los pingüinos desarrollaron adaptaciones muy específicas. “Por ejemplo, el pingüino emperador, la especie más grande en la actualidad, tiene una capa de grasa importante y tiene las plumas con una disposición muy particular que les permite generar una cubierta muy importante de aislamiento térmico”, contó la investigadora a la Agencia CTyS-UNLaM.

La investigadora comentó que, además, el pingüino emperador tiene un sistema de circulación de sangre en las áreas más expuestas del cuerpo que le permite no enfriar las partes internas de su organismo.

Mapa de la isla de Seymour (Península Antártica, Antártida Occidental), señalando las localidades fósiles DPV 16/84 y IAA 2/13 donde se encontraron los húmeros descritos aquí. A la derecha, la flecha muestra la ubicación de la isla Seymour, cerca de la punta de la península. Imagen obtenida en Acosta Hospitaleche & Reguero, Marcelo & Santillana, Sergio. (2017)

El rescate de los fósiles del Aprosdokitos mikrotero se produjo en el año 2012 en los niveles conocidos como Submeseta III de la Isla Marambio. Desde ese momento, se inició el estudio hasta la reciente presentación de esta nueva especie. En tanto, en la campaña de 2017, la doctora Hospitaleche encontró un nuevo fósil de pingüino enano, en un sitio mucho más antiguo, de aproximadamente 50 millones de años.


Fuente:


  • Pujol, Emanuel (15- septiembre- 2017), Descubren pingüino enano de 34 millones de años en la Antártida. Agencia CTyS- UNLaM. Disponible en http://www.ctys.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=3460
  • Acosta Hospitaleche, Carolina & Reguero, Marcelo & Santillana, Sergio. (2017). Aprosdokitos mikrotero gen. et sp. nov., the tiniest Sphenisciformes that lived in Antarctica during the Paleogene. Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie - Abhandlungen. 283. 25-34. 10.1127/njgpa/2017/0624.
  • Sanchez, Rodolfo (13-septiembre-2017), Nuevo hallazgo paleontológico en la Antártica: Aprosdokitos mikrotero (pingüino enano), Prensa Antártica. Disponible en https://prensaantartica.com/2017/09/13/nuevo-hallazgo-paleontologico-en-la-antartica-aprosdokitos-mikrotero-pinguino-enano/


Para saber más de este tema recomiendo entrar a la publicación de este hallazgo científico


Link para leer el artículo 







sábado, 25 de marzo de 2017

El ozono superó el valor de los 25 últimos años e indica recuperación de la capa


La medición que realiza el país en conjunto con Finlandia en la Antártida registró valores superiores al de los últimos años.

En una de las atmósferas más puras que existen, Argentina mide la capa de ozono en el Pabellón Científico de la base antártica Marambio, en un proyecto conjunto con Finlandia que registró valores superiores a los anteriores 25 años, lo que indica que “la capa de ozono se recupera” por rectificación de la acción humana que la había deteriorado.

“El 21 de enero tuvimos una medición de ozono en la que el valor supera ampliamente el promedio de todas las mediciones realizadas en Marambio entre 1989 y 2016”, cuenta el meteorólogo Marcos Moreno en una entrevista durante la estadía que Télam mantiene en la base antártica asistida por la Fuerza Aérea Argentina. 

El ozono es un gas que se forma en la atmósfera estableciendo una capa que bloquea la radiación solar ultravioleta dañina (UV-C), que incrementa el riesgo de cáncer de piel y daña al fitoplancton de los mares, entre otros perjuicios. Si se comprimiera alrededor de la atmósfera todo el ozono disponible, la capa formada mediría tres milímetros, denominada 300 unidades de Dobson en referencia al científico inglés que ideó el método de medición. Son suficientes e imprescindibles para absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta UV-C.

La capa había resultado gravemente dañada por el uso de aerosoles refrigerantes luego prohibidos, que alteraron el ozono como daño colateral. Inventada para ser usada en refrigeración, la molécula de clorofluorcarbono (CFC) empezó a agotar el ozono natural presente en la alta atmósfera y produjo una disminución que fue observada en 1974 por Mario Molina y Frank Sherwood Rowland, en un trabajo que les significó el Nobel de Química 1995 junto a Paul Crutzen.

Una década después de esa observación, el servicio antártico británico publicó en 1985 el estudio que mostraba una disminución alarmante de la capa en la región polar, el “agujero de ozono” por el cual una veintena de países, entre los que se contaban productores de CFC, suscribieron el Protocolo de Montreal que entró en vigencia en 1989.

“En los últimos tiempos estamos viendo que hay una mejora en esa capa de ozono que va de la mano con el Protocolo de Montreal: se está comprobando que el hombre, poniéndose de acuerdo, puede llegar a mejorar lo que el mismo hombre deterioró”, balancea Moreno.

“Por una serie de mediciones que estamos comparando con la histórica que tenemos del ’89, nos estamos dando cuenta de que la capa de ozono está recuperando valores” que indican que el adelgazamiento sobre la Antártida comenzó a revertirse, planteó.

“Estimamos que para el 2050 debería estar en los valores previos al uso del CFC y todos los aerosoles que destruyen el ozono, lo que significa que el hombre puede alterar su comportamiento, y ese comportamiento, cuando nos ponemos de acuerdo sin distinción de bandera, credo, religión, tiene repercusión en el medio ambiente”, enfatizó.

Junto al técnico del área electrónica Marco Albertini, la tarea de Moreno está abocada a la medición del ozono con dos métodos, óptico y químico, además de estudios complementarios de aerosoles y partículas en la atmósfera.



“A través del espectrofotómetro de Dobson se hace la descomposición de la luz solar que recibimos a nivel superficial, medimos una longitud de un par de onda que es alterada por el ozono y otro par que no lo es, y por comparación en un software sale una unidad de medida que estima el ancho de la capa de ozono”, detalla Moreno.

A nivel internacional se considera que por debajo de 200 unidades Dobson se está dentro del ‘agujero de ozono’, lo que normalmente se da en la primavera antártica. La medición que pudo observar Télam dio 258 unidades Dobson. El método químico requiere el lanzamiento de una ozono sonda a la atmósfera, un enorme globo de dos metros de diámetro inflado con Helio que toma cada segundo muestras de aire. Ese aire reacciona con una solución salina que genera una corriente transmitida por radiofrecuencia a un software, lo que permite medir la cantidad de ozono a medida que la sonda va ascendiendo hacia los 30.000 metros. 

El Pabellón Científico es propiedad del Servicio Meteorológico Nacional y comparte espacio con la Dirección Nacional del Antártico y el Laboratorio Multidisciplinario de Marambio, que miden el ozono con un tercer método, el sistema Brewer automatizado.

Medir el ozono en Marambio es importante por la ubicación geográfica en la que está la Base, prácticamente en la periferia del evento ‘agujero de ozono’, obteniendo valores de ozono dentro y fuera del “agujero”. Alrededor del Continente Antártico se da el fenómeno ‘vórtice polar’, que consiste en centros de baja presión que no permiten el intercambio de masas de aire entre el interior y el exterior del evento.

Albertini relata que “en 2012, Finlandia concretó un proyecto con el Servicio Meteorológico para ampliar con un laboratorio de aerosoles el estudio de gases de efecto invernadero, black carbón (smog) y radiación UV-B (la que produce el bronceado y penetra la epidermis)”.  Moreno considera que “científicamente es importantísimo medir estas fluctuaciones, conocer el centro donde supuestamente está el ‘agujero de ozono’, saber si estamos dentro o fuera de estas 200 unidades Dobson que se toman como límite”.

“La medición constante no sólo repercute en la vida diaria de las personas, sino que medir el ozono acá es medirlo en una de las atmósferas más puras que existen, porque hay muy poca actividad humana que pueda llegar a alterar” el registro.

El meteorólogo sostiene que “el hombre es el que generó esta disminución en la capa de ozono, pero también el hombre está cambiando ese comportamiento de destrucción con la conducta de reemplazar ciertos componentes químicos por otros”.

Fuente
Celia Carbajal (22-marzo-2017), El ozono superó el valor de los 25 últimos años e indica recuperación de la capa, disponible en http://www.telam.com.ar/notas/201703/183297-crecio-ozono-recupera-capa.html#.WNMMX_vqgoQ.facebook 

lunes, 31 de octubre de 2016

Base Carlini, 2016



Base Carlini: La noche de los museos-2016 from alicia on Vimeo.

Excelente material que te invita a recorrer la base y ver los trabajos que se realizan tanto en las mejoras de las instalaciones como en las investigaciones científicas durante el 2016.



Video preparado para "La noche  de  los museos" por la dotación 2016 de la Base Carlini, cuyos integrantes se encuentran  en la Antártida actualmente. Además, este material fue compartido para divulgarlo por sus autores, por lo tanto, con el permiso de ellos se subió  a diferentes redes sociales.

Para saber más sobre la Base Carlini se recomienda ver:

martes, 18 de octubre de 2016

Trabajo Científico en la Base Carlini, ex Jubany





TECtv La Señal de la Ciencia (5 -noviembre-2014), Paleontólogos en la Antártida- Capítulo 5: Base Carlini, [archivo de video]. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=pSV3_vhOk6E

Excelente video, que está mal nombrado. Sugiero el título "Trabajo Científico en la Base Carlini, ex Jubany". Es un relato de la variedad de trabajos sobre la biodiversidad que se realiza en la base, con entrevistas a los científicos argentinos:

Dr. Rodolfo Coria
Dra. María Eugenia Moreira
Luis Vila
Ing. Miguel Alcalde
Dr. Alejandro Nusblat
Dotación de Buzos Antárticos Base Carlini
Enfermero Victor Llampa 

miércoles, 6 de julio de 2016

Investigadores argentinos producen electricidad a partir de bacterias

Investigadores argentinos producen electricidad a partir de bacterias


El proyecto estuvo a cargo de investigadores de distintas universidades y centros de investigación. La técnica empleada permitió desarrollar una batería que se ensayó en la Antártida y funcionó más de 7 mil horas de forma ininterrumpida.






La producción de electricidad a gran escala en la Argentina es uno de los tantos procesos industriales que genera un impacto negativo en el medio ambiente. En la actualidad, para hacer funcionar una turbina que mantenga una ciudad iluminada las 24hs del día, se requiere de la combustión de grandes cantidades de combustibles fósiles no renovables como el gas natural, el petróleo y el carbón.

Al mismo tiempo, existen también distintas alternativas para evitar la destrucción y contaminación del ecosistema, como la energía solar, hídrica y eólica, cuyas fuentes inagotables son el Sol, el agua y el viento. En esa línea, un estudio realizado recientemente por investigadores argentinos demostró que la utilización de microorganismos en su ambiente natural puede permitir la producción de energía limpia y no contaminante.

El proyecto es el resultado de un trabajo interdisciplinario del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) y la Armada Argentina, cuyos investigadores provienen de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de San Martín (UNSAM). Su objetivo fue demostrar la posibilidad de obtener energía eléctrica a partir del cultivo de bacterias del género Clostridium, en un entorno cerrado y en permanente observación para la producción de hidrógeno. En este caso, la materia prima utilizada fue la sacarosa (azúcar común).

“Usamos una comunidad natural que proviene de aguas cloacales de una corbeta de la Armada Argentina que está en la base de Mar del Plata. Al ser una comunidad, contiene varias especies, entre ellas, las que producen hidrógeno”, detalló a la Agencia CTyS-UNLaM la bióloga Verónica Martínez. Y agregó: “En esa corveta, al haber tantas especies de bacterias, le hacemos un pre-tratamiento con calor para eliminar a la mayoría de las especies que no producen hidrógeno y las que lo consumen; y, aunque no todas mueren, varias especies pueden convivir en el mismo medio”.
Después de la selección, las bacterias son alojadas en un entorno propicio (fermentador) con abundante fuente de carbono, como la sacarosa. Los microorganismos, al consumir el azúcar, liberan al medio hidrógeno que, luego es almacenado a través de un tubo diseñado estratégicamente para su recolección. Una vez que se obtiene el gas, se inyecta en una celda, también llamada pila a combustible hidrógeno, que en contacto con el oxígeno, produce electricidad.

“Esa energía que se genera puede hacer funcionar cualquier aparato de consumo eléctrico”, adelantó Martínez. “Si uno quiere hacer funcionar una radio, puede conectar una pila de combustible chica, si uno quiere conectar una notebook, tendrá que colocar una pila más grande. La pila más grande consumirá más hidrógeno pero, si uno mantiene el flujo de hidrógeno, la pila funciona. El funcionamiento dependerá de la cantidad de gas. Mientras se le provea hidrógeno, la pila de H2 funcionará continuamente, es decir, no se agota como una pila común”, explicó.

De esta manera, surge una nueva alternativa con el medio ambiente para la producción de energía eléctrica. Según Martínez, trabajando a mayor escala, se puede utilizar este tipo de baterías para sostener las necesidades de una familia. “Es viable pensar en baterías de hidrógeno para inyectarlas en la red eléctrica de las casas porque son pilas que pueden utilizarse en continuo dependiendo de su uso, mientras exista un flujo de hidrógeno”, aclaró.

Escala industrial

El proyecto surgió en la Armada Argentina, en el año 2008, pero cobró fuerza cuando el grupo de investigación se mudó a los laboratorios del CITEDEF. Allí, comenzaron a desarrollar los procesos que, en fermentación, se llaman “continuo” o “discontinuo”. En el primer caso, se pueden mantener las bacterias vivas en condiciones óptimas para que se reproduzcan. En el segundo, se pueden sembrar las bacterias en el medio y esperar a que metabolicen. Cuando el medio deja de ser óptimo, el trabajo queda terminado. 

Este proceso de fermentación de bacterias y generación de hidrógeno es un proceso ecológico porque proviene de la biomasa (caña de azúcar), un recurso abundante en la Argentina. “Las bacterias que cultivamos crecen naturalmente y eso lo hace sustentable y de composición limpia porque se pueden encontrar en compost o en material de degradación orgánica, como deshechos de frutas y alimentos”, detalló Martínez.

“El trabajo que queremos hacer ahora es obtener un proceso continuo en cinco litros y más adelante, a escala industrial, un proceso continuo de 200 litros”, contó la experta. Y concluyó: “En el laboratorio, la pila más grande tiene 100 Watt, pero la idea es seguir desarrollando mayores potencias y tamaños, quizás para autos eléctricos con baterías que se llaman ‘portables’ porque son más pequeñas y livianas”

Los primeros resultados satisfactorios se encuentran en la Antártida. Más precisamente en la Base Esperanza, donde se probó la viabilidad del proyecto con un electrolizador y se logró hacer funcionar una batería por más 7 mil horas ininterrumpidamente. 






Fuente:

Guillermo Meliseo (12-abril-2016), Investigadores argentinos producen electricidad a partir de bacterias , Agencia CTyS-UNLaM, disponible en http://www.ctys.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=3249&seccion=5&categoria=19

Alicia Andechaga (12-julio-2013), Trabajo científico en Base Esperanza - Energías Alternativas, [video], disponible en https://www.youtube.com/watch?v=nONfkaaNF3g&feature=youtu.be

jueves, 10 de marzo de 2016

BITACORA, el continente blanco - Unitario Documental





El unitario registra, desde la experiencia personal de una viajera, la actividad del Buque Oceonográfico Puerto Deseado en el Atlántico Sur y Península Antártica. Desde la cotidianidad del Buque, situaciones límites y todas las líneas de investigación que confluyen en las campañas para relevar el atlántico sur, su estado de conservación, la plataforma continental en el marco del continente menos explorado por el hombre. El relato se constituye desde los preparativos en Ushuaia, la salida del Buque, el paso por el mítico pasaje de Drake, la bitácora científica que delinea las estaciones donde se hacen los muestreos, las dificultades climáticas presentes todo el tiempo, hasta divisar los primeros iceberg. La tarea mancomunada de los investigadores y el personal de la armada, en un contexto geográfico onírico. Las principales líneas de investigación que se abarcan son: IBOL: Banco de código genético de especies, química del aire, nutrientes del agua, avistajes de aves y mamíferos, levaduras en hielos, gónadas en estrellas de mar y erizos, otolitos en peces, parásitos en caracoles y parásitos en estómagos de peces.

Fuente:
CONICET Dialoga (4 de Feb 2016): BITACORA, el continente blanco - Unitario Documental, disponible en  https://www.youtube.com/watch?v=nfFMALPPCu4&feature=youtu.be


miércoles, 2 de marzo de 2016

Mediciones en el Continente Blanco

El Glaciar Bahía del Diablo es usado como parámetro para monitorear la evolución de los hielos ante el impacto del calentamiento terrestre y constituyen un valioso aporte al Servicio de Monitoreo Mundial de Glaciares de la UNESCO.


Técnico del Servicio Geográfico Sarg Ay I Ricardo Darío Torres
(Dirección de Geodesia del IGN)
Durante el mes de febrero, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) realizó diversos trabajos de campo en el Continente Antártico, entre los cuales se destaca la medición del balance de masa del Glaciar Bahía del Diablo, ubicado en la isla Vega, al noreste de la península Antártica.

El IGN participó en la Campaña Anual de Verano (CAV) 2016 en oportunidad de una solicitud del Departamento de Geología y Ciencias de la Tierra y del Departamento de Glaciología - pertenecientes al Instituto Antártico Argentino (IAA) - Dirección Nacional del Antártico (DNA)- para el apoyo en diferentes mediciones previstas en el Plan Anual Antártico.

Para cumplimentar estas solicitudes se designó al Técnico del Servicio Geográfico Sarg Ay I Ricardo Darío Torres (Dirección de Geodesia del IGN) quien durante el mes de febrero trabajó en la Isla Vega integrando para realizar replanteos sobre el Glaciar Bahía del Diablo. Las tareas consistieron en mediciones de diferentes balizamientos para determinar velocidad, así como cálculos sobre el domo de soliflucción (geoforma elevada debido a levantamiento por congelamiento estacional) y de icing (hielo que se forma por congelamiento de agua superficial o subsuperficial emergente en temporada de invierno). Empleando para todas esas actividades dos receptores GPS de doble frecuencia R5 y un radio PDL; instrumental perteneciente al IGN.

Los trabajos que allí se realizan sobre el glaciar son usados como parámetro para monitorear la evolución de los hielos ante el impacto del calentamiento terrestre y constituyen un valioso aporte al Servicio de Monitoreo Mundial de Glaciares de la UNEP-UNESCO, llevado a cabo desde hace muchos años por el IAA-DNA.

En las últimas dos décadas la Antártida ha sufrió los cambios más drásticos, como el colapso de extensos sectores de la barrera Larsen con el consiguiente impacto en sus glaciares tributarios, que comenzaron a retroceder detrás de sus respectivas líneas de apoyo y contribuyeron al aumento global en el nivel del mar. La División Glaciología del IAA fue pionera en estudios de la barrera Larsen y en mediciones de balance de masa en un glaciar de la Isla Vega, que constituye el único aporte detallado de la Antártida al Servicio de Monitoreo Mundial de Glaciares (WGMS). La tarea del personal de IGN consistió en realizar las mediciones necesarias - utilizando tecnología GPS con RTK - para realizar el cálculo de masa de este glaciar que contribuirá al estudio del impacto del Cambio Climático en la región y el aporte de datos al WGMS.

También se realizaron tareas en el glaciar Gourdon ubicado en la Isla Ross.

Argentina cuenta en la actualidad con seis bases de actividad permanente y siete temporales en la Antártida. El continente blanco, que alberga cerca del 80 por ciento del agua dulce del planeta, registra la media de humedad y la temperatura promedio más bajas del planeta.

El Tratado Antártico, suscrito en 1959, limita las actividades en la región a fines pacíficos, en especial a tareas científicas.

Técnico del Servicio Geográfico Sarg Ay I Ricardo Darío Torres
(Dirección de Geodesia del IGN)

Ubicación del Glaciar Bahía del Diablo en la Isla Vega


En el Google Maps se geolocalizan: las islas y glaciares que se nombran en el texto, además se indica la base antártica argentina que provee la logística para la realización de los trabajos científicos.

FUENTE:
IGN (2016) Mediciones en el Continente Blanco, disponible en http://www.ign.gob.ar/node/1149

martes, 1 de marzo de 2016

Base Carlini - Refugios Elefante y Albatros

En la Antártida los refugios son muy importantes, les dan un espacio seguro para quien lo necesite. Cada base posee este tipo de instalaciones ubicados estratégicamente. 

El personal de la Base Carlini  mantiene a los refugios Elefante y Albatros, con el Google Maps se los geolocalizaron. En ese archivo también se incluyeron videos y presentaciones de google drive para "viajar virtualmente".





Se agradece la colaboración de los antárticos que aportaron fotos y explicaciones para poder realizar esta publicación.
Alicia Andechaga

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jueves, 17 de diciembre de 2015

Reconstruyendo el rompecabezas de la fauna antártica (Cretácico Superior)


“En lo que respecta al desarrollo de la paleontología, y en particular en el conocimiento de la historia de la evolución de la Antártida, Argentina viene dando ‘puntadas con hilo’ y ocupa un lugar preponderante. Habla muy bien del desarrollo académico que tiene nuestro país y hay que sostenerlo” Novas (en Leone, 2015)


“Toda esta fauna que estamos agregando y empezando a dar a conocer forma parte de esa fauna sureña, llamada Weddeliana. Los autores de estos hallazgos somos argentinos y por eso estamos orgullosos” Novas (en Leone, 2015)


Investigadores del CONICET
reportaron el hallazgo de un dinosaurio y
un reptil marino del continente más austral.
PDF para descargar

Hace 70 millones de años, en el período Cretácico, la Antártida no se parecía en nada a la gran masa de hielo que se conoce hoy en día. En aquel momento estaba parcialmente cubierta por mares poco profundos que no eran fríos como los actuales. Los continentes estaban mucho más cercanos entre sí y las aguas que cubrían el continente Antártico eran menos profundas y más cálidas, por lo que eran habitadas por invertebrados y reptiles como mosasaurios, plesiosaurios y tortugas.


Movimiento de las placas tectónicas:
las imágenes muestran el cambio desde el Período Pérmico de la Era Paleozoica, hasta hoy. 



"El ambiente terrestre esos tiempos estaría conformado por las selvas de Nothofagus, bajo un clima muy húmedo y templado a fresco-templado , condiciones libres de heladas y de alta precipitación. Anillos de crecimiento bien definidos dentro de muestras de madera fósiles recuperados muestran que el clima era marcadamente estacional." Rozadilla- Agnolin - Novas - Aranciaga Rolando - Motta- Lirio - Isasi (2015)



Mapa que muestra la localidad fosilífera y la columna estratigráfica del sitio. La localidad se indica con una silueta. Rozadilla- Agnolin - Novas - Aranciaga Rolando - Motta- Lirio - Isasi (2015)

Desde el año 1998 el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET) y el Instituto Antártico Argentino (IAA) mantienen proyectos de cooperación para la búsqueda de restos fósiles de vertebrados en el noreste de la Península Antártica, más específicamente en las islas Vega y James Ross.

En ese marco, recientemente realizaron expediciones que estuvieron a cargo de Juan M. Lirio, geólogo del IAA familiarizado con las rocas que afloran en la región, y de Marcelo Isasi, profesional principal del CONICET en el MACN. En esos viajes hallaron distintos restos fósiles que luego Fernando Novas, investigador principal del CONICET en el MACN describió junto a su equipo.

Según Novas (en Leone, 2015)  “el grupo de trabajo ha tenido la fortuna de recorrer rocas del Período Cretácico, que es el último de los períodos en que se divide la Era Mesozoica, conocida como ‘la Edad de Oro de los Reptiles’ y descubrir restos fósiles de distintos grupos de vertebrados que habitaron el medio acuático -tortugas, mosasaurios y plesiosaurios- y el medio terrestre –dinosaurios y otros reptiles- y aves que sobrevolaban el continente y la superficie del mar, hace 70 a 80 millones de años atrás”.  El paleontólogo explica que hace 15 años se logró el hallazgo que fue la punta del iceberg, un cráneo de mosasaurio -reptil marino-. Esto permitió el descubrimiento de  toda una fauna de vertebrados propia de la región polar. Más recientemente hallaron fósiles de una tortuga, un plesiosaurio -reptil marino- y de un dinosaurio que cubren un lapso de diez millones de años.

En un equipo todos son importante y cada integrante aporta su colaboración desde su especialidad para lograr así el mejor  resultado. Lirio destaca el trabajo técnico en la Antártida realizado por Isasi, quien debió trabajar a contratiempo bajo la inclemencia del clima polar para recuperar las piezas muy fragmentadas.

“La nieve cubre la superficie donde uno camina observando los indicios fósiles. Dependemos del clima para la extracción y la prospección. Nos deja un helicóptero 50 días y hay que regular el trabajo. Además, los fósiles están muy fragmentados porque la nieve va quebrando las rocas y el permafrost que es la tierra de ahí que se congela y descongela generando fracturas en los huesos fósiles. Requerimos de una gran logística para que los materiales puedan ser extraídos y lleguen al laboratorio”, aclara Isasi (en Leone , 2015).

Una vez que los fósiles fueron traídos al MACN, Isasi y otros técnicos del taller de paleontología comenzaron a preparar los huesos craquelados, por las causas que antes explicadas . Posteriormente, Novas y su equipo  realizaron los estudios anatómicos y pudieron hacer a continuación la descripción científica de los ejemplares antárticos.

En esta última expedición descubrieron fragmentos de un reptil marino y de la pata de un nuevo dinosaurio. Los especialistas destacan que no es común encontrar reptiles terrestres en la Antártida dado que los sedimentos son marinos, y por eso les llamó la atención.

“Se llama Morrosaurus antarcticus porque se lo encontró en la península de El Morro en la Isla James Ross. Pertenece a un grupo de dinosaurios herbívoros ornitisquios – conocidos como los dinosaurios de cadera de ave- que era un grupo raro dentro de lo que era el supercontinente de Gondwana en el Cretácico, y no eran tan abundantes como los saurópodos, por ejemplo. Posee características anatómicas que se relacionan con dinosaurios de Patagonia que también pertenecen a este grupo. El miembro posterior nos muestra que eran animales esbeltos y adaptados a la carrera. Tendrían alrededor de 4 o 5 metros de largo” Rozadilla (en Leone, 2015), quien es investigador del MACN, miembro del equipo de Novas, y también el autor de la ilustración de este animal.

"Es un hallazgo importante que nos permite armar mejor el rompecabezas de la fauna de la Antártida cuando estaba unida a otros continentes como Oceanía y parcialmente al actual territorio de la Argentina. La Antártida empezó a tener grandes masas de hielo hace 40 millones de años"  Agnolín (en Clarín, 2015)

En este sentido los científicos explican que este hallazgo les permite inferir que había conexiones entre la fauna de Sudamérica, más particularmente de la Patagonia, con la del continente Antártico. Existían reportes de esta unión con la fauna marina y ahora hay más evidencias de que pasaba algo semejante con la fauna terrestre. Este nuevo ejemplar se parece al Talenkauen santacrucensis, un dinosaurio herbívoro que fue descubierto por el equipo de Novas en la provincia de Santa Cruz. Fue hallado en rocas del Cretácico Superior de una edad semejante, y es comparable al ejemplar de la Antártida.

Representación del árbol filogenético con las posibles interrelaciones de iguanodontian. Rozadilla- Agnolin - Novas - Aranciaga Rolando - Motta- Lirio - Isasi (2015)
"Morrosaurus constituye una adición importante al conocimiento de los ornitópodos de Gondwana, particularmente taxones de Antártida. Sin embargo, estos últimos siguen siendo muy mal conocidos y varios son registrados mediante esqueletos incompletos. Al respecto de esto, los análisis más detallados, así como hallazgos de nuevos ejemplares aumentará nuestro conocimiento de sus sistemática y distribución paleobiogeográfica" Rozadilla- Agnolin - Novas - Aranciaga Rolando - Motta- Lirio - Isasi (2015)

“Nos llamó la atención darnos cuenta de que una y otra vez en Antártida se descubren con restos fósiles de este linaje de dinosaurios herbívoros: ornitisquios ornitópodos. Eran de andar bípedo y se alimentaban probablemente de plantas comparables a las que hoy crecen en los Andes del sur. Antártida era un continente que estaba conectado parcialmente con la Patagonia y por lo tanto los animales y las plantas también se dispersaban por los dos continentes. Los dinosaurios no fueron la excepción e incluso hasta habrían llegado a Australia y Nueva Zelanda. Eran millones de kilómetros cuadrados, extensiones gigantescas en las que existían variaciones climáticas y geográficas, pero que a pesar de todo compartían una fauna y flora comparables”, agrega Novas (en Leone, 2015).

En la misma expedición se descubrieron otros restos pertenecientes a un plesiosaurio, un gran reptil depredador que habitaba los mares prehistóricos. Este hallazgo es muy importante porque es el primer espécimen de la familia Polycotylidae descubierto en la Antártida y nuevamente se muestra una conexión con la fauna patagónica, ya que en esta región se habían encontrado previamente un cráneo de esta familia de plesiosaurios.

"Encontramos los restos de la columna vertebral, la cadera y las patas de atrás. Es el primer hallazgo de ese tipo de plesiosaurio, que usaba el olfato cuando cazaba. Es una rareza, porque la mayoría de los plesiosaurios tienen cuellos largos, y el que descubrimos en la Antártida tiene cuello corto. Esta especie también desapareció en la misma época que los grandes dinosaurios" Agnolín (en Clarín, 2015)

“Los policotílidos no son los más abundantes. Tienen los isquiones -huesos de la pelvis- más robustos y en forma de ‘v’, eso nos permitió diferenciarlos del resto de los plesiosaurios. Tenían la cabeza pequeña y el rostro alargado con dientes filosos, por lo que creemos que se alimentaban enterrando el hocico en el barro para buscar invertebrados. Esto los diferenciaba de la mayoría de los plesiosaurios que se encuentran en la Antártida, que son de cuello más largo”, afirma Julia D’Angelo (en Leone, 2015), quien es investigadora del MACN.

En el marco del Plan Anual Antártico este verano unos 20 paleontólogos argentinos partirán nuevamente al continente Antártico en búsqueda de nuevos restos para desentramar la historia de la evolución de esa región y de Sudamérica.


Fuente:
Leone, Cecilia (2015), Reconstruyendo el rompecabezas de la fauna antártica, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, disponible en 
http://www.conicet.gov.ar/reconstruyendo-el-rompecabezas-de-la-fauna-antartica/

Rozadilla, S - Agnolin, F. L - Novas, F. E - Aranciaga Rolando, A. M - Motta M. J -  Lirio, J. M - Isasi, M. P (2015),  A new ornithopod (Dinosauria, Ornithischia) from the Upper Cretaceous of Antarctica and its palaeobiogeographical implications, disponible en
https://www.researchgate.net/publication/282294611_A_new_ornithopod_Dinosauria_Ornithischia_from_the_Upper_Cretaceous_of_Antarctica_and_its_palaeobiogeographical_implications 

también en http://ac.els-cdn.com/S0195667115300677/1-s2.0-S0195667115300677-main.pdf?_tid=1280e632-a590-11e5-8602-00000aacb361&acdnat=1450447571_fcc4e6e10b08d785c405683eea098bd8

Clarín (17-12-2015),  Hallan un dinosaurio que vivió en la Antártida cuando había bosques, disponible en
http://www.clarin.com/sociedad/dinosaurio-plesiosaurio-paleontologia-Antartida-ciencia_argentina-Conicet_0_1487251512.html

Para saber un poco más sobre





lunes, 24 de agosto de 2015

El Journal de Asuntos Antárticos

LLEGA UNA NUEVA REVISTA

El Journal de Asuntos Antárticos: es la revista académica de Agenda Antártica y de la Coalición para la Antártida y el Océano Austral (ASOC), que tiene como objetivo publicar y difundir las investigaciones más destacadas e influyentes en relación a la Antártida. El Journal publica semestralmente, en español e inglés, artículos, reseñas y documentos oficiales. El propósito del Journal es también estimular investigaciones que favorezcan la protección ambiental de la Antártida y el Océano Austral.

http://www.agendaantartica.org/journalES.pdf

Artículos: 
  • Mona Samari, Áreas Marinas Protegidas en el Océano Austral Post Río+20: El futuro que podríamos haber tenido (pero del que no pudimos llegar a un acuerdo) 
  • Cassandra Brooks, Pesca en los confines de la Tierra: La merluza negra antártica del Mar de Ross 
  • Elsa Cabrera, Ballenas en la Corte, Histórica Sentencia Contra la Denominada Caza Científica de Japón en Antártica 
  • Rodolfo Werner, Pingüinos y kril: la vida en un océano cambiante 
  • Paulina Uribe, Composición de especies y foto aclimatación de comunidades de diatomeas bentónicas de la zona costera Antártica. 
  • Sian Prior, El desarrollo de un nuevo instrumento legal para la navegación en aguas Antárticas 
  • RESEÑAS: Claire Christian, Antártida: un año en el hielo 

lunes, 10 de agosto de 2015

Base Orcadas, Estudio del Campo Geomagnético Terrestre


El año pasado se publico en el blog un paseo fotográfico llamado "Base Orcadas, el trabajo diario en la Antártida" y, en este se incluyó una foto de las "Casas de Geomagnetismo". No se indicaron más datos que la imagen de estas construcciones negras que se destacaban en el blanco de la nieve que las rodeaban, se las veían en un paisaje imponente


Pero, quedó en el tintero el poder describirlas.
Hace unos días se pudo acceder a su interior y recorrerlas virtualmente... y mediante excelentes fotos se invita a aprender un poco más sobre la Antártida y la investigación en esas latitudes.




Para saber más sobre la Base Orcadas se recomienda ver
  1. Bases Antárticas Argentinas
  2. Un viaje al Continente Blanco, Especial Antártida (Clarín)
  3. Reservorio de datos metereológico en las Orcadas
  4. Base Orcadas- Paseo fotográfico- Fauna y flora
  5. Base Orcadas, El trabajo diario en la Antártida
  6. Llegan los pingüinos
  7. Guardaparques en la Antártida
Publicaciones del Blog relacionadas a esta temática 

sábado, 25 de abril de 2015

Relevamiento topográfico costero en la Antártida


La actividad proveerá valiosa información para evaluar las características geométricas de la costa y el fondo de la playa de la Caleta Potter, trazar perfiles de elevación, generar curvas de nivel, analizar pendientes, etc.



En el marco de las Campañas Antárticas de Verano 2015, el Instituto Antártico Argentino(IAA) – a través de la Dirección Nacional del Antártico (DNA)– solicitó la participación de personal del Instituto Geográfico Nacional(IGN) para realizar tareas de relevamiento topográfico en la zona costera intermareal de Caleta Potter e inmediaciones de la Base Carlini (Coordenadas 62º14'15''S 58º39'56''W.)

Durante el mes de enero, el Agrim. Santiago TRONCOSO GARCÍA (IGN) y el Lic. Claudio Gabriel MATKO (IAA-DNA) cubrieron una franja costera de 200m de ancho - desde el límite del Glaciar Fourcade hasta Cabo Chiclana (nombre geográfico oficial); Punta Elefante, ó Punta Mirounga - bajo las complejas condiciones climáticas del continente blanco.

El objetivo principal de la actividad fue obtener una vasta y precisa información topográfica para ser complemento de modelos digitales de elevación existentes. Los mismos proveerán valiosas herramientas de trabajo y estudio que permitirán evaluar las características geométricas de la costa y el fondo de la playa de la Caleta Potter, trazar perfiles de elevación, generar curvas de nivel, analizar pendientes, etc.

En dicho asentamiento argentino se concentran muchos proyectos geotécnicos, geomorfológicos, hidrológicos o biológicos del IAA/DNA que requieren de una buena base topográfica digital. La posibilidad de contar con este tipo de información a una escala apropiada es escasa, sobre todo a nivel local. Es por ello que el IGN participa en estos trabajos para aportar su conocimiento en el relevamiento topográfico para la futura elaboración de un modelo regional de detalle.



Información tomada de
Instituto Geográfico Nacional http://www.ign.gob.ar/
http://www.ign.gob.ar/content/relevamiento-topogr%C3%A1fico-costero-en-la-ant%C3%A1rtida

Campaña Antártica Verano 2015 - Actividades topográficas y geodésicas.


Foto donde se observa en plena tarea a la Geógrafa Florencia Manduca (Dirección de Información Geoespacial, IGN) y al Sarg. Ay. Ricardo Torres (Dirección de Geodesia, IGN)


En el marco de la Campaña Antártica de Verano 2015, el Instituto Antártico Argentino (IAA) – a través de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) – solicitó la participación de personal el Instituto Geográfico Nacional (IGN) para realizar actividades de relevamiento del área aledaña a la Base Marambio, Península Antártica, zona donde se concentran numerosos proyectos científicos.

El Instituto ha realizado regularmente trabajos en la región convocado por el Instituto Antártico Argentino (IAA), dependiente de la Dirección Nacional del Antártico (DNA), para la realización de actividades topográficas y geodésicas.
Se propuso obtener información topográfica precisa para el complemento de modelos digitales de elevación existentes y la realización de una base de datos para ser implementada en el análisis de riesgo ambiental, incluyendo la generación de una vasta base de datos para su utilización futura en el Programa de Gestión Ambiental de la DNA e investigadores de diversas áreas del IAA. El potencial manejo de este tipo de herramientas, suministra una notable ventaja no sólo en el ámbito de investigación, sino también en el desarrollo y toma de decisiones ante posibles riesgos ambientales.

Durante el mes de enero, el Sarg. Ay. Ricardo Torres (Dirección de Geodesia, IGN) y la Geógrafa Florencia Manduca (Dirección de Información Geoespacial, IGN) realizaron las tareas necesarias para cumplir con los objetivos propuestos, llevando a cabo la medición de más de 1000 puntos. El equipo de trabajo estuvo conformado también por el Director del Proyecto Lic. Claudio Matko (Ciencias de La Tierra, AA) y por el Jefe Científico de Base Marambio durante la Campaña Antártica 2015 Dr. Juan M. Lirio (Jefe del Departamento de Geología de la Coordinación de Ciencias de la Tierra, IAA).Se realizó el relevamiento cubriendo el área de estudio con una malla de 20m de equidistancia entre puntos para el total de la zona de las inmediaciones de Base Marambio mediante el método Diferencial GPS. La metodología Diferencial de medición GPS involucró dos receptores GPS (geodésicos - topográficos), por lo que se utilizó un Receptor R5 de doble frecuencia y para la corrección diferencial se emplearon los datos suministrados por la base GPS permanente en zona (Estación Marambio). El reconocimiento de cuencas y micro cuencas implicadas, como también características, dirección y sentido de la escorrentía superficial ayudan a demarcar la cuenca utilizada para la obtención de agua potable y a determinar posibles áreas afectadas en el caso de derrames. Esto permite establecer medidas de prevención y mitigación.



Información obtenida del
Instituto Geográfico Nacional http://www.ign.gob.ar/ 
http://www.ign.gob.ar/content/campa%C3%B1a-ant%C3%A1rtica-de-verano-2015

Secretaría de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa (2015), Campaña Antártica de Verano 2014/2015: Talentos del Instituto Geográfico Nacional en el extremo sur, Base Marambio. Antártida, obtenido en https://www.youtube.com/watch?v=XmbyMUfWRjk

Recomiendo leer para saber un poco más
Definición de Geodesia
Relevamiento  topográfico costero en la Antártida 
Expedición al Continente Blanco 2014