Blog que forma parte del proyecto educativo creado por la profesora María Alicia Andechaga. Tiene como objetivo compartir materiales e información sobre el lugar donde viven sus alumnos y la Antártida luego de charlar, analizar y elegir datos pertinentes sobre el tema. Además permite observar como las acciones del hombre en un lugar determinado pueden modificar otros más distantes de su residencia.
Leí sus trabajos y vi algunos errores en la sección de cadena trófica y redes.
Por eso decidí preparar este material para ayudarlos, solo tienen que copiar las redes y las cadenas con los textos que están incluidos, por ahora es muy fácil.
Lee toda la información que escribiste en la capeta, asegúrate que esté bien copiada.
Después con las redes encuentra cadenas y escríbelas aparte.
De las cadenas que escribiste identifica el productor, el consumidor
Aclaración:
Una cadena y una red es propia de un ecosistema, de una comunidad ecológica, en este caso DE LOS ESTEROS DEL IBERA
LEAN LA CLASE DE HOY POR WHATSAPP ahí está todo explicado y lo hicimos entre todos
Este año nos toca aprender los seres vivos por las clases por WhatsApp, pero por suerte podemos ver los videos y hacer las salidas de campo mediante esta opción virtual. Iniciamos con la EES N°16 y nos unimos a la misma posteriormente con la EEST N°1.
Es decir, todos los alumnos de 1roB y 1ro 4ta van a realizar esta secuencia de actividades, "casi a la vez". Al final del año coincidiremos en tema y propuesta áulica.
Objetivos generales: Preservación de especies y diversidad genética. Zona silvestre representativa de la ecorregión.
Objetivo específico: Protección de una interesante zona de esteros, lagunas, embalsados y albardones con una gran variedad de aves acuáticas. Conservación de poblaciones de Aguará guasú (Chrysocyon brachiurus), ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), lobito de río (Lontra longicaudis), yacaré negro (Caiman crocodylus), etc.
Categoría institucional: Reserva Natural
Jurisdicción: Provincial
Tipo de administración: Provincial
Administrado por: Poder Ejecutivo.
Instrumento legal de creación: Ley Provincial 001503/82
Para ayudar a ver los videos por WhatsApp el que corresponde a canal encuentro fue seccionado para tal fin y se descargan desde el Google Drive. Además se incluyeron las fichas de cada especie del Sistema de Información de Biodiversidad para los alumnos que no pueden ver videos desde sus celulares. Por lo tanto, todos pueden hacer las actividades.
Actividades para realizar con los materiales visitados en los puntos A-B-C
¿Cuál es la importancia del agua para el capincho?
¿Cómo se reproduce el carpincho? ¿Cuida a sus crías?
¿Cómo se relacionan los carpinchos con otros carpinchos? (relación intraespecífica?
¿Cómo se relacionan los carpinchos con la población de Picabuey? ¿Qué otro tipo de relación reconoces que establece el carpincho con poblaciones de otras especies diferentes a la propia? (relación interespecífica)
Escribe una cadena trófica en la que incluyas al carpincho
Teniendo en cuenta todo lo trabajado en esta secuencia de actividades
¿Qué características en común tienen todos los seres vivos?
Si todos los seres vivos cumplen esas características ¿Qué se tiene en cuenta para clasificar la los seres vivos?
¿Se puede describir a un ser vivo sin mencionar el ambiente donde viven? ¿por qué?
Explica ecosistema, nombra sus componentes. ¿Qué relaciones se establecen entre ellos?
Identifica y nombra los componentes y sus relaciones del ecosistema de los Esteros de Iberá que reconozcas en en los materiales usados en las actividades anteriores de esta publicación
Para responder deben buscar la información sobre LOS SERES VIVOS en:
La presencia de mariposas en el jardín siempre es agradable y bienvenida. Para que la visita no sea fugaz, hay que generar un espacio poco ventoso, con zonas húmedas y soleadas. También es necesario incorporar plantas para que las mariposas puedan alimentarse (nectaríferas) y donde puedan poner sus huevos (hospederas).
En el transcurso de las clases se discutieron las diferentes alternativas para disminuir la propia huella de carbono. Una de ellas era plantar, es decir, aumentar los árboles de la ciudad.
La pregunta era qué árbol podían poner en la vereda, eso depende de la zona en donde se resida, las ordenanzas locales y, en especial, el ancho de la vereda.
Para orientar en la elección de la especie a elegir se diseñó el siguiente material, en donde se muestra en forma sencilla con imágenes los distintos árboles permitidos. Para saber más información se le colocaron enlaces en las fotos a sitios donde describen la planta y en algunos de ellos también desarrollan recomendaciones para el cuidado de la misma.
Después de analizar las opciones para la C.A.B.A (36 especies) y el Partido de Almirante Brown (9 especies), donde ambos sitios se encuentran a 25 km entre sí, se puede notar que la diferencia de opciones es notable. Además del tipo de construcciones, por ejemplo, predominio de edificios o de casas, una de las características a comparar es el tamaño de las veredas, siendo esto una de las variables más importantes para determinar las especies permitidas.
En la ciudad de Longchamps (Alte Brown), donde los alumnos están trabajando sobre su huella de carbono, las veredas y las calles son angostas. La elección inadecuada de las especies a plantar dan como resultado podas extremas que llevan a un plazo no muy largo a extraer el árbol, generando cuadras que carecen de los mismos.
Las explicaciones a las podas y la extracción de los árboles en los espacios públicos son variadas, algunas de estas son: las ramas compiten con el espacio de los cables del tendido eléctrico y/o entorpecen el paso de los colectivos; se generan dificultades en el tránsito por modificar el pavimento sus raíces, entre otras opciones.
Para dejar de vivir en una ciudad en donde predomina el cemento hay que pensar qué especie es la mejor para tal sitio, teniendo en cuenta cual va a ser el tamaño cuando crezca y, así no será necesario sacarlo, por las causa antes enumeradas.
Los invito a analizar la propia ciudad y aumentar los árboles de la misma.
Esta semana no se pudo asistir a la escuela, el problema edilicio están tratando de arreglarlo, mientras tanto, trabajaremos en casa.
Modifiqué una actividad que ya se llevó en práctica en situaciones parecidas a estas y verifiqué sus enlaces.
Para realizarla recomiendo usar libros, si los poseen, pero también se puede resolver sólo con los enlaces que ahí coloqué.
TIENEN QUE REALIZAR LA PRIMERA PARTE que corresponde a esta semana y, si la próxima tampoco nos vemos, DEBEN HACER LA SEGUNDA PARTE... si esto sigue modificaré la tercera y así hasta que nos veamos
Trabajo sobre los seres vivos, biodiversidad, relaciones interespecíficas, clasificación y ecosistema
Por Alicia Andechaga
¿Cómo citar un libro? Franco, R. et al (2010), Ciencias Naturales 1, Saber es Clave, Santillana, Buenos Aires AUTOR (año), título, editorial, ciudad, página
Para contestar las preguntas de arriba usar los libros que se consultan en el aula y los enlaces con información complementaria que se colocaron en cada punto. Por cambios en la página Educar, es necesario instalar un lector de archivos swf para ver las infografias animadas. como por ejemplo el Flash Movie Player
B- SEGUNDA PARTE
El miércoles 1 de noviembre nos vemos en la escuela, corregiremos la primer parte y haremos la segunda (lo que falte realizar de esta sección corresponde al jueves que no nos veremos en el colegio, por lo tanto será tarea)
1) Ver el video El jardín viviente - capítulo 2- parte 1/3- Una selva en el jardín y describir al caracol según lo aprendido:
a- Identificar las características de los seres vivos en el video
b- ¿Cómo es el caracol?
c- ¿Cómo se clasifica?
d- ¿Qué tipo de nutrición posee?
e- ¿Cómo se reproduce?
f- Hábitat y distribución
g- ¿Qué relaciones interespecíficas reconoce?
h- Armar la cadena trófica a la que pertenece;
i- Indicar si está o estuvo en riesgo
Usar también los libros que se consultan en el aula y volver a consultar los siguientes enlaces
2) Ver los siguientes videos sobre el carpincho y describirlo usando además de los materiales propuestos para el caracol el enlace citado a continuación:
a- Identificar las características de los seres vivos en los videos
b- ¿Cómo es el carpincho?
c- ¿Cómo se clasifica?
d- ¿Qué tipo de nutrición posee?
e- ¿Cómo se reproduce?
f- Hábitat y distribución
g- ¿Qué relaciones interespecíficas reconoce?
h- Armar la cadena trófica a la que pertenece;
i- Indicar si está o estuvo en riesgo
J- Elegir otro ser vivo que se mencione en el video y describirlo
"De las especies actuales de ballenas, la franca es la que más cerca de la extinción ha llegado. Tras haber casi exterminado, durante los siglos XVIII y XIX, a las poblaciones de la ballena franca septentrional (especie afín del Hemisferio Norte) las flotas balleneras se dirigieron hacia los mares australes, dedicándose a cazar a la ballena franca austral. Se calcula que al inicio de la matanza vivían unos 100 mil ejemplares, número que se redujo drásticamente, al punto que en la actualidad se estima en unos 7 mil ejemplares. El hecho de que las hembras tienen una cría cada tres años, explica en parte, la lenta recuperación de sus poblaciones. Hoy existen otras amenazas para esta especie: la contaminación en los mares y océanos y las infracciones que puedan cometer las embarcaciones que se dedican a la práctica turística del avistaje de ballenas. Para protegerla de su extinción, nuestro país la declaró Monumento Natural Nacional en 1984." (Administración de Parques Nacionales Argentina)
Pero esa medida, muy importante y necesaria, ¿fue suficiente? ¿se logró proteger a la ballena?
Los invito a leer la nota que fue publicada en NEXCIENCIA.EXACTAS.UBA.AR y posteriormente mirar con mucha atención el video LAS BALLENAS FRANCAS AUSTRALES DE ARGENTINA
================================================ Basura: el plato del día de la gaviota cocinera Pájaro que comió…
Los desechos siguen siendo un problema que precisa una solución. En la Patagonia, los basurales a cielo abierto y los descartes pesqueros son alimento de fácil disponibilidad para la gaviota cocinera. Este recurso parecería estar asociado con el aumento poblacional de la especie, que se ha observado en los últimos años, lo cual traería aparejados diversos problemas para el hombre y el ambiente.
La gaviota cocinera es un ave que tiene la posibilidad de comer una gran variedad de alimentos. Tiene la capacidad, como los humanos, de comer de todo y adaptarse a cualquier ambiente. Es lo que en ecología se denomina especie generalista. Foto: John Haslam.
En nuestro país se generan más de 14 millones de toneladas de basura al año. En general, toda esa enorme cantidad de residuos urbanos es acumulada en rellenos sanitarios y, en el peor de los casos, en basurales a cielo abierto. Muchas son las palabras que se han escrito acerca del impacto que genera la basura en el ambiente: contaminación de aguas subterráneas, empobrecimiento del suelo, foco de enfermedades, generación de olores y pérdida de la belleza del paisaje.
Sin embargo, la acumulación de basura puede traer problemas quizás impensados e impactar directamente sobre el normal funcionamiento del ecosistema. Este es el caso de la llamada gaviota cocinera (Larus dominicanus) en la costa patagónica, cuya población ha ido en aumento en las dos últimas décadas. “Se cree que en mayor medida el crecimiento poblacional se debe a la disponibilidad de alimento que encuentran en los basurales pesqueros y urbanos de la región”, comenta el doctor Pablo Yorio, investigador principal del CONICET en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT). El problema está en que la interacción de esta especie con el hombre puede traer aparejados inconvenientes tales como transmisión de enfermedades e incluso afectar a otras especies de la región
Residuos en la costa patagónica
Al ingresar a Puerto Madryn, el paisaje habla por sí mismo. A la vista: un enorme basural a cielo abierto donde se deposita la mayoría de los residuos urbanos de la región. En esta localidad turística de la Argentina, según datos de la Secretaría de Turismo, arriban desde hace varios años alrededor de 100 mil personas en cada temporada, duplicando la población estable. Y con esa enorme cantidad de turistas vienen también, inevitablemente, sus residuos…
Los basurales (que aumentaron por el crecimiento de la población en la costa de Chubut), sumados a los residuos de la actividad pesquera, quedan a disposición de las aves que pueden aprovecharlos como alimento. Foto: www.prensa.argentina.ar
La basura no solo aumenta por el crecimiento de la población sino también a causa de una de las actividades económicas más importantes de la región: la pesca. A lo largo de la costa patagónica existen más de treinta plantas de tratamiento que arrojan los descartes pesqueros junto con los residuos urbanos o los depositan en otras zonas a cielo abierto. Estos desechos, además de su impacto sobre el ambiente –como la contaminación de las aguas, la tierra y el aire– quedan a disposición de las aves, que los aprovechan como alimento.
Tenedor libre
“Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. Chapoteaba un pesquero a un kilómetro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de alimento.” Así comienza el famoso libro Juan Salvador Gaviota del escritor norteamericano Richard Bach. Un escenario muy similar es posible encontrar en la costa del Atlántico donde habita la gaviota cocinera junto a otras aves marinas. El grupo de investigación dirigido por Pablo Yorio ha dedicado mucho trabajo a estudiar la ecología de la gaviota cocinera, entre otras razones, por su abundancia. “Esta especie está ampliamente distribuida, llega a ocupar hasta 5000 kilómetros de costa, desde la provincia de Buenos Aires hasta la Antártida, y es la más abundante en comparación con el resto de las especies de gaviotas”, comenta Yorio.
La gaviota cocinera, tal como lo propone su nombre, es un ave que tiene la posibilidad de comer una gran variedad de alimentos. A diferencia de otros animales que sobreviven con un solo tipo de vianda, la gaviota tiene la capacidad, como los humanos, de comer de todo y adaptarse a cualquier ambiente. En ecología se dice que la especie es generalista, porque consume diversos tipos de alimentos, y oportunista, porque puede adaptarse y sobrevivir en diversos ambientes.
Esa estrategia alimentaria ha permitido que la gaviota incursione en fuentes de alimento que son proporcionadas por el hombre. Y cuando se habla de que pueden comer de todo es porque, también, pueden comer basura. “No todas las especies de aves marinas pueden alimentarse de los residuos urbanos. Hay una cantidad un poco mayor de aves marinas que aprovechan los residuos pesqueros, pero la gaviota cocinera, por sus características de ecología alimentaria, es una de las que más lo hace”, aclara Yorio.
Por otro lado, el investigador agrega: “Si el alimento es uno de los factores reguladores primarios para muchos organismos animales y en las aves marinas es uno de los factores de regulación poblacional por excelencia, es esperable que, si la especie pasa a tener una gran cantidad de alimento disponible, que no solo es abundante sino que además es predecible en tiempo y espacio, eso vaya a repercutir a nivel demográfico”. Según explica, las fuentes de alimento que proporciona el hombre son de fácil acceso para las gaviotas tanto porque su ubicación es siempre la misma como porque siempre están presentes.
Además, en el caso particular de los residuos que produce la pesca, se trata de recursos alimenticios que en condiciones naturales no están disponibles para esta especie. En el mar, la gaviota se alimenta principalmente de peces, crustáceos y moluscos, que se encuentran en la superficie, mientras que los residuos pesqueros de la mayor parte de las flotas que operan en la Patagonia son descartes de merluza, un pez que habita en las profundidades.
De esta forma, la gaviota tiene a su disposición una gran cantidad de recursos. Esta situación permite que mejore la condición física y la supervivencia anual de los individuos y que aquellos más jóvenes –con poca experiencia en la búsqueda de comida– tengan comida gratis. “La hipótesis subyacente es que este alimento está sustentando el crecimiento poblacional. De hecho, los sectores que muestran un claro crecimiento sostenido son los que están asociados a los caladeros de pesca de arrastre más importantes en Patagonia, en el golfo San Matías, en Río Negro, y en el norte del golfo de San Jorge, en Chubut”, explica el investigador.
Muchas gaviotas, ¿y qué?
La facilidad de estas aves de utilizar la basura y los descartes pesqueros como alimento además de otras fuentes generadas por los seres humanos (las aguas servidas, el alimento balanceado, los recursos asociados a la agricultura), da como resultado que las gaviotas entren en contacto con el hombre. “La cercanía a las ciudades tiene dos consecuencias inmediatas”, añade Yorio.
Uno de los potenciales problemas que puede traer la gaviota cocinera en su relación con el hombre es que, dado que utilizan los basurales urbanos a cielo abierto que se encuentran en las ciudades, los aeropuertos que se hallan en ellas terminan recibiendo el efecto colateral. La presencia de aves en las cercanías de aeropuertos constituye un riesgo en todo el mundo, denominado peligro aviario, ya que pueden colisionar con los aviones y provocar incidentes en el normal funcionamiento de la operación aeronáutica. En el caso de las gaviotas, como explica el investigador, no es un problema serio como lo es con otras aves en el mundo, pero se han registrado problemas en varios aeropuertos del cono sur. “En la Argentina hay casos en Río Negro y Chubut y, por lo tanto, dentro de lo que es el manejo del aeropuerto, las autoridades deben hacer un monitoreo de las poblaciones circundantes”, completa Yorio.
El otro problema es que, al estar en contacto con residuos o fuentes de contaminación, pueden transformarse en vectores de patógenos. Se ha demostrado que la gaviota cocinera puede llevar consigo una cantidad amplia de bacterias, entre las cuales hay algunas peligrosas para el ser humano, como la Salmonella. De esta forma pueden representar un riesgo de transmisión de enfermedades e incluso contaminar cultivos de maricultura, lo cual genera un riesgo potencial no solo a la salud humana sino que también produce un impacto sobre las principales actividades económicas de la región.
Ballenas y gaviotas, en conflicto
Entre los apremios que pueden traer las aves para el hombre hay uno que es particular de la gaviota cocinera y del que se ha estado discutiendo arduamente en los últimos años. Este problema es la relación de depredación que se ha establecido entre las gaviotas y la ballena franca austral (Eubalaena australis).
Si bien aún no se sabe con certeza si el ataque de las gaviotas podría traer problemas graves a las ballenas como comprometer su salud, crecimiento (en el caso de las crías) y su supervivencia, se ha demostrado que afecta su comportamiento. Foto: Julia R Tappa Palandri/Flickr.
“Antes de la década de los setenta, la interacción entre las dos especies era la propia de un carroñero que se alimentaba de otra especie animal, ya que las gaviotas comían restos de ballenas muertas, además de alimentarse de otras presas habituales. Sin embargo, a partir de la década de los setenta, algunas gaviotas comenzaron a alimentarse de la piel y la grasa de ballenas vivas causándoles lesiones y transformando la relación en parásita”, comenta la bióloga Carina Marón, miembro del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) quien ha trabajado directamente en el tema en cuestión.
Ambos investigadores concuerdan en que el ataque de las gaviotas hacia las ballenas tiene un impacto sobre la sensibilidad de la comunidad y los turistas que “no desean observar” cómo las ballenas, el atractivo principal de la región, son molestadas por el incesante picoteo de las gaviotas.
No obstante, ambas especies son nativas y el aprendizaje del comportamiento ha surgido naturalmente. Se cree que esta relación parasitaria ha ido en aumento en parte por el crecimiento en número de las gaviotas. “Cuando hay más, existen más chances de que un mayor número aprenda el comportamiento de ataque”, opina Marón. Sin embargo, según aclara Yorio: “No hay una clara relación entre el número de individuos y la intensidad del problema sino que es la lógica la que indica que, a mayor número, mayor intensidad, pero esa hipótesis no está demostrada”.
Por otro lado, si bien aún no se sabe con certeza si el ataque de las gaviotas podría traer problemas graves a las ballenas –como comprometer su salud, crecimiento (en el caso de las crías) y la supervivencia–, se ha demostrado que afecta su comportamiento. Estos animales gigantes y carismáticos responden a los ataques escondiéndose bajo el agua o aumentando la velocidad de natación para evitar los acosos. Así, además de modificarse la actividad normal de las ballenas, disminuye su interacción con los observadores y los turistas. Por ello, Yorio considera que, en el caso de la relación entre la gaviota cocinera y la ballena, se generó una situación que pasó a un rango de problema social.
Posibles soluciones
Como en cualquier conflicto, para proponer una adecuada solución, primero se debe conocer bien el problema. Así lo propone el investigador Pablo Yorio quien, junto a su grupo, se dedica a estudiar las variaciones demográficas de la gaviota cocinera y a entender cuánto del crecimiento poblacional que se observa se debe a causas humanas.
Por su parte, Carina Marón propone seguir estudiando la frecuencia de ataques de las gaviotas a las ballenas como fuente de información para poder encontrar soluciones. Finalmente, ambos están de acuerdo en que la reducción de los basurales a cielo abierto y el mejor tratamiento de los residuos pesqueros, a pesar de tener efectos a largo plazo, representan una solución multipropósito.
Una relación difícil
La investigadora Ana Fazio y su grupo de trabajo del CENPAT-CONICET se embarcaron durante tres años desde Puerto Pirámides para realizar avistajes con el fin de estudiar la interacción entre las gaviotas y las ballenas.
“El principal factor que influye es la edad de la ballena. Porque vemos que las más atacadas son las crías”, señala Fazio. Lo que ocurre es que las crías crecen de tamaño rápidamente y la consecuencia es que están todo el tiempo mudando de piel. Este hecho sumado a que la piel es más fina y débil que la de los adultos convierte a las crías en un blanco más fácil para las gaviotas.
“Otro factor que también afecta la frecuencia de los ataques es el viento”, agrega Fazio y prosigue: “La Patagonia es muy ventosa y las gaviotas son excelentes planeadoras por lo que pueden aprovechar el viento de manera extraordinaria. Están arriba de la ballena y, cuando esta sube a la superficie a respirar, hacen un ataque y vuelven a subir y se quedan ahí justo arriba de la ballena como si fuesen un helicóptero, pero sin gastar nada de energía. Mientras que los días que no hay viento, no tienen ese sustento que le genera el viento para volar y entonces la gaviota tiene que estar aleteando, gastando energía. Lo que pudimos ver nosotros es que en los días en los que no hay viento la cantidad de ataques es menor, ínfimo, mientras que en los días de vientos mayores, sin que sean huracanados, los ataques de las gaviotas son mayores”.
Por último, también influye la época del año. Los investigadores encontraron que existe un pico de ataques entre los meses de julio, agosto y septiembre, lo cual coincide con el mayor número de ballenas y gaviotas en el golfo.
Fuente:
Coalova, I (16-nov-2015), Pájaro que comió..., nexciencia.exactas.uba.ar , disponible en
El nuevo proyecto de cooperación entre el AWI (Christoph Held y yo) y Esteban Barrera-Oro, María Eugenia Moreira (ambos grupo ictiología, ADN IAA, CONICET), así como a nuestros socios del grupo de macroalgas María Liliana Quartino, Dolores Deregibus y Gabriela Laura Campana (DNA-IAA) investiga el papel ecológico de los anfípodos de barrido (Crustacea: Lysianassoidea) y su potencial de respuesta en un cambio de la red alimentaria polar... SIGUE
Autora Meike A. Seefeldt
La científica del Instituto Antártico Argentino, Marcela Libertelli, lidera la investigación que llevó a los expertos a acampar junto a pingüinos emperadores en pleno invierno antártico. Una experiencia que merece ser contada por quien se siente en su casa cuando visita el continente blanco.
Gaspar Grieco (Agencia CTyS) - El viento gélido golpea con fuerza en la zona más inhóspita del planeta. La tormenta muestra toda su furia. En el precario refugio perdido en la gran planicie blanca, los cuatro ocupantes lucen preocupados. El techo se mueve sin control. “Listo, se vuela y nos morimos de frío”, repiten los científicos al abrigo de bolsas de dormir. Durante dos días, las inclemencias climáticas no los dejan salir al exterior. Miedo es lo que sienten, pero sobreviven. ¿Alguien volvería a ese sitio después de tan traumática experiencia? Sí, los investigadores argentinos que trabajan en la Antártida.
La Investigadora Científica del Instituto Antártico Argentino (IAA) Marcela Libertelli es una verdadera mujer antártica. No sólo por la cantidad de meses que pasó en el continente blanco, al que define como su “segunda casa”, sino también porque cuando pasa tiempo lejos de allí, lo extraña. “Lo extrañás y te vas familiarizando con ese lugar con todos los peligros que conlleva, pero es un lugar tan maravilloso que nunca se te ocurre no ir por esos peligros”, cuenta.
Libertelli se dedica al estudio de aves antárticas. Luego de trabajar muchos años con el pingüino papúa y los petreles, hoy, la bióloga dedica sus horas al majestuoso pingüino emperador que, con su metro veinte de altura y sus aproximados 35 kilos de peso, es la única especie de ave marina que se reproduce sobre el mar congelado del crudo invierno antártico.
La colonia de pingüinos emperadores del extremo sur de la Isla Cerro Nevado fue descubierta a mediados de la década del ´90 por científicos del IAA que sobrevolaban la zona. Tras años de insistencia, en 2013, el grupo de investigación liderado por Libertelli logró hacer la primera campaña en el crudo invierno antártico. ¿Pero, por qué realizar la campaña en esa época del año, cuando el clima es tan hostil?
“El pingüino emperador es la única especie que debe estudiarse en esta época del año porque son los únicos animales que se reproducen en invierno. Va a contrareloj del resto de las especies. Mientras que la mayoría aprovecha el deshielo y la bonanza de la primavera-verano, el pingüino emperador tiene un ciclo de vida tan largo que tiene que acomodarlo en invierno para que los pichones estén listos cuando se rompe el pack de hielo y tengan disponible todo el alimento que necesitan al momento de emanciparse”, explica Libertelli.
En una primera etapa, los científicos sobrevolaron la colonia y contaron la cantidad de pingüinos adultos. Luego viajaron durante cuatro horas en motos para la nieve sobre el mar de hielo - con temperaturas muy bajas- para acercarse a contar los pichones, tomar algunas muestras y analizar el terreno para poder acampar al año siguiente junto a la colonia. Sólo se quedaron tres horas y volvieron a los 15 días a permanecer la misma cantidad de tiempo.
Un año después, el pasado septiembre, los científicos realizaron la segunda expedición a la colonia de pingüinos donde esta vez, sí, acamparon a 300 metros de las aves por varios días. Allí, hicieron un censo de adultos (desde el aire mediante sobrevuelo) y de pichones y evaluaron el estado de salud de la población. Felizmente, los resultados fueron positivos. “La colonia que investigamos viene creciendo comparando con los datos que recolectaron los científicos que la descubrieron Aparentemente, con buen estado de salud. El último conteo nos dio más de 7.500 pingüinos adultos”, subraya la bióloga.
Al evolucionar en un invierno sin presencia humana (porque están solos durante todo el invierno) los pingüinos emperadores no le temen a nuestra especie. Por eso, al momento del encuentro con los investigadores se producen situaciones memorables: “Tienen una actitud bastante pasiva y curiosa y si vos te agachás o te sentás en el hielo ellos se te acercan y te empiezan a observar y se quedan a un metro con sus pichoncitos. Tienen una actitud sumamente inocente, no nos ven como una amenaza”, destaca Libertelli.
Una amenaza emperadora
El emperador está catalogado como la especie de pingüinos más amenazada por el calentamiento global, porque depende exclusivamente del hielo para reproducirse. Y, en los últimos años, el hielo marino antártico ha sufrido cambios en su duración y pérdida significativa en su espesor.
Para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie está catalogada como “cercana a la amenaza”. Pero, para la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación, se trata de una “especie amenazada”. De hecho, según estudios internacionales, para 2050 esta especie podría reducir drásticamente su población.
Debido al calentamiento global y las inclemencias climáticas asociadas a éste y más aún en los años donde el fenómeno de El Niño se hace presente, se observa una notable disminución del kril, lo que puede producir importantes consecuencias en la alimentación de una gran cantidad de especies antárticas.
“Lo que se está viendo es que las poblaciones del pingüino Adelia, que dependen mucho del krill y del hielo en el invierno, vienen decreciendo en varias localidades antárticas. Al contrario, el pingüino Papúa, que no es dependiente del hielo marino y tiene una dieta más variada, no muestra la misma tendencia en sus poblaciones”, advierte la bióloga.
Mientras la fuerza del viento azota al continente blanco y la crudeza del frío congela el mar, Marcela Libertelli trabaja en su laboratorio. Ansiosa, cuenta los días para volver a su segunda casa, aquel “lugar tan maravilloso” donde el peligro se hace presente. Allí, miles de animales la esperan y miles de futuras anécdotas se esconden bajo la nieve.