martes, 25 de febrero de 2014

Los primeros pasos del uso del agua en la zona de Buenos Aires




En las primeras etapas del hombre cuando habitó estas tierras, obtenía el agua directamente desde las fuentes superficiales o construía aljibes para la recolección del agua de lluvia. Las ciudades solo podían crecer al costado de una fuente de agua y este líquido tan preciado se consumía sin modificación alguna directamente de donde se obtuvo.

Recién en 1821 el Poder Ejecutivo propicia la gestión de un empréstito para la construcción del Puerto y en el año 1822 se dicta una ley para promover la colonización, fundándose dos pueblos y la instalación de las aguas corrientes en la ciudad de Buenos Aires.
Asimismo, en la Ciudad de Córdoba en el año 1792 se habilitó un sistema mediante grifos públicos, el cual, constituye el primer antecedente de una medida de gobierno tendiente a dotar a una de las ciudades del Virreinato de servicios sanitarios, a través de la instalación de redes y conexiones.
Sin perjuicio de ello la propuesta gubernamental no fue cumplida, a pesar de contarse con los fondos a través de un empréstito desde 1824. Es el primer antecedente de una obra destinada al saneamiento que no fue realizada.
Muchas enfermedades cuyo vector es el agua golpearon a los habitantes de la época. Como por ejemplo parasitosis, problemas gastrointestinales, el cólera, la fiebre amarilla e infecciones virales como la hepatitis, etc. Todos estos problemas de salud hacían estragos en estas poblaciones.
Pero sólo hasta la aparición de una epidemia acaecida en 1867 que diezmó la población, se definió la urgente realización de una infraestructura olvidada: la del saneamiento.
Es así que en el año 1869 se comienza con el saneamiento urbano en nuestro país mediante la habilitación de los primeros servicios de abastecimiento de agua potable y desagües en Buenos Aires y luego se llevaron en la primer década del siglo XX los mismos servicios a las capitales de provincias y a la mayor parte de las ciudades urbanas del interior del país.


Con la epidemia de fiebre amarilla ocurrida en Buenos Aires durante la presidencia de Sarmiento, en el año 1871, se calcula que entre 14 y 25 mil habitantes de Buenos Aires sucumbieron, el número de muertos por día llegó a superar las 500 personas, y motivó la construcción del Cementerio del Oeste o de la Chacarita.

Las causas y la naturaleza de esta epidemia no se conocieron a tiempo. Recién 10 años después el Dr. Carlos Finlay presentó la hipótesis que relacionaba a la fiebre amarilla con el mosquito.

Como resultado político y social de la epidemia de fiebre amarilla, el 4 de agosto de 1871 la Municipalidad de Buenos Aires inicio los estudios para donar a la ciudad de una red de desagües, alcantarillas, y aumentar el control de la salubridad. Entre las medidas tomadas estuvo el que se taparan los aljibes en esta zona.

En 1880 fueron prohibidos y se sustituyó la provisión de agua con otras tecnologías. El comienzo de la operación de los servicios se efectuó mediante la concesión a una empresa privada, la "Buenos Aires Water Supply" quien a raíz de las condiciones imperantes en el país con motivo de la crisis económica nacional acaecida en el año 1890, obtuvo en el año 1891 la rescisión contractual.

Es entonces cuando la Nación asume la responsabilidad del saneamiento urbano en el año 1892. En el año 1909 se elaboró el primer plan nacional de saneamiento y en 1912 se crea para su implementación un organismo denominado "OBRAS SANITARIAS DE LA NACION".

Este tuvo la responsabilidad de la prestación de los servicios de agua y alcantarillado de las principales ciudades, mientras que las poblaciones más pequeñas estaban a cargo de las provincias, municipios, cooperativas locales o en algunos casos empresas privadas.

La obtención de agua potable no fue homogénea y depende de la zona en cuestión. Una de las formas de obtener agua que surgió para obtener esta sustancia en los lugares donde no llegaban los servicios de Obras Sanitarias fue extraer directamente a través de bombas manuales y motores directamente de ríos subterráneos.

Hoy esa función la cumple una empresa llamada AySA y aún no todos los hogares poseen los servicios de agua potable y cloaca.


Información tomada de:

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